La cría de ovinos y caprinos requiere de la intervención apropiada del hombre para que las explotaciones mejoren su producción y productividad. La rusticidad y mansedumbre de estas
especies no pueden aceptarse como justificación para implementar manejos inadecuados que conduzcan a la improductividad o la baja productividad; ante por el contrario, las virtudes
que poseen estas especies deben ser aprovechadas creando
condiciones favorables del entorno para obtener la máxima
expresión de sus potencialidades. En este orden de ideas, la
incorporación de tecnologías a los procesos productivos es un
elemento clave en el desarrollo de una capricultura y ovinocultura exitosa y rentable. La aplicación de tecnologías propicia
cambios positivos que benefician a los productores con el
incremento de sus ingresos y el mejoramiento de su calidad de
vida.