Las características de patogenicidad y virulencia propias de muchos baculovirus hacen
de ellos importantes agentes de control de plagas de importancia económica. En la
actualidad, el uso de bioplaguicidas a base de estos virus ha comenzado a surgir como
una alternativa más eficiente y ambientalmente segura (Caballero y Williams, 2008). Para
garantizar su efectividad, dentro del desarrollo de dichos productos se deben establecer
tanto su eficacia como los parámetros adecuados para su aplicación en campo. Entre
estos parámetros, es de gran importancia determinar las dosis adecuadas para el uso del
bioplaguicida y su frecuencia de aplicación (Caballero et al., 2001).