Este documento aborda las políticas de modernización de la agricultura colombiana a partir del período 1996-2008,
que se expuso a un cambio extremo en la tendencia de crecimiento de la productividad total de los factores (PTF) agronómicos y sufrió uno de los períodos más violentos de Colombia. En este trabajo se toma en consideración el sistema de
crédito apoyado por el Estado y su objetivo era permitir que el sector agrícola pudiera competir con los mercados externos, buscando el equilibrio entre las medidas destinadas a aumentar la competitividad del sector agrícola y las dirigidas
al bienestar rural. En este contexto, Colombia está trabajando para aumentar la competitividad del sector agrícola; sin
embargo, más del 95% de los recursos se proporcionan en base a criterios financieros y menos del 5% se dirigen hacia
otras necesidades. La financiación a través del crédito explica un aspecto de la evolución de la producción agrícola de Colombia. Es debido a esto que los pequeños agricultores con un alto nivel de capital social tienen que competir con las mismas reglas que los grandes productores, exportadores y productores emergentes, todos los cuales son favorecidos como
los sectores políticamente estratégicos en el Tratado de Libre Comercio (TLC). Esto crea un panorama agrícola complejo,
pues se propone mantener a los productores grandes, medianos y pequeños, mientras que el volumen de dinero otorgado
no es proporcional al número de beneficiarios. Esto significa que, en algunos casos, las políticas sociales agrícolas son
ineficaces, lo que perpetúa la agricultura de subsistencia con bajos niveles de tecnología y productividad. Existen algunas
excepciones, sin embargo, como en el caso de los productores de café, plátano, papa y arroz que están apoyados por las
asociaciones de productores, que les permite tener un cierto peso político y en consecuencia una mayor competitividad.
Por esta razón, las experiencias del TLC deben revisarse desde un punto de vista económico, técnico y social.