En América del Sur los animales domésticos fueron introducidos en la época de las colonizaciones siendo
estos traídos, en su mayoría, de la Península Ibérica. Estos animales, acompañando la ocupación
humana, se distribuyeron por todo el territorio y por selección natural se adaptaron a las condiciones
medioambientales distintas, hasta el punto de presentar características adaptativas específicas a las regiones
donde viven