Un componente principal en los sistemas ganaderos es el árbol, integrado a sistemas silvopastoriles o grosilvopastoriles. La presencia de árboles favorece
a los sistemas de producción en aspectos tales, como: ciclaje de los nutrientes, aumento en la diversidad de especies y brinda protección física al suelo de los
efectos del sol, de los vientos y las lluvias intensas; a los animales brinda sombra,
reduciendo el estrés por calor y la radiación directa, y disponibilidad de forraje
en cantidad y calidad; igualmente, reducen la eva potra nspiración, la velocidad
del viento y el impacto de las gotas de lluvia. Adicionalmente, la introducción de árboles se puede orientar a una reforestación o arborización de áreas degradadas y a la formación de corredores biológicos, que a la final se traduce
en una menor presión sobre los bosques primarios. De esta manera se reduce la degradación de los recursos suelo, agua y biodiversidad (Bueno, 2010).