La Declaración propone un consenso metodológico para medir la huella de carbono de los biocombustibles líquidos. Reconoce su rol clave en la descarbonización del transporte al 2050, destaca la necesidad de cerrar brechas de productividad en seis cultivos principales y de armonizar estándares de sostenibilidad. Se plantea definir la huella bajo análisis de ciclo de vida, con unidades funcionales comparables y priorizando datos locales. Se excluye el iLUC por su incertidumbre y se promueve evaluar impactos múltiples más allá del carbono