El MERCOSUR ha sido un proceso de integración regional muy significativo. Sin lograr la fortaleza y profundidad del proceso de integración económica y política de la Unión Europea o la expansión comercial y consolidación institucional del NAFTA, tuvo sin embargo un importante impacto en el desarrollo económico y político de los países del Cono Sur. Por una parte la ampliación del mercado regional contribuyó a aumentar las inversiones, tanto de los propios países dentro del MERCOSUR como de las inversiones extranjeras directas. Por otra parte, durante la década de los noventa y más especialmente entre 1992 y 1997, el comercio total intrarregional aumentó a tasas superiores a lo que había ocurrido en períodos anteriores y más rápidamente de lo que aumentó el comercio extrarregional. Aunque esta expansión del comercio intrarregional fue una consecuencia de la liberalización del comercio ocurrida como parte de un proceso más general, es evidente que la integración regional tuvo un impacto positivo sobre el comercio.