Gracias a las tecnologías de la información y comunicación, contamos con una gran cantidad de datos e información del territorio procedente de distintas fuentes. Esta información es de gran utilidad en actividades de la vida cotidiana; por ejemplo, para ubicar el mejor lugar en donde vivir de acuerdo a tus necesidades, o hacer un estudio de mercado para poner un negocio; también para identificar las zonas vulnerables a los fenómenos naturales, o establecer rutas más cortas y de mejor acceso, entre otras.